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martes, 15 de noviembre de 2011

Lagrimas detras de la mascara sonriente.

La mascota llega al cuarto sin numero. Como siempre silenciosa, pues en el contrato específicamente dice que no puede hablar, que debe hacer que su sonrisa de oreja a oreja exprese miles de sentimientos. La anciana de mucha edad por si quieren saber dice con una sonrisa que se detiene por las mangueras que le ayudan a respiran: "¡muchacho pero es que te estabas demorando mucho! Yo ya casi estoy que me voy y vos sin llegar a darme el saludito," Que frialdad! Su nieta a lado izquierdo, la mascota seguía sonriendo, el alma llorando y un "saludito" que parecía mas un aDios. Pues no estaba esperando mas que la visita quien nos lleva a mejor lugar.

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