Creo que al final he entendido todo el ciclo de las mariposas.
¿Sabes?
Pienso que como larva, blanca como la nada
y ciega, ignorante de todo lo que la rodea,
no me percato de tu presencia,
aun cuando compartíamos un mismo espacio.
Crezco lentamente, verde e inmadura
finalmente me doy cuenta
que no soy la única oruga en este jardín...
te reconozco...
te conozco.
Siento tantas emociones que hacía mucho tiempo no sentía...
siento miedo.
El único consuelo que me quedó
es lo que por instinto y defensa propia aprendí.
Tanta seda cubre mi cuerpo
me envuelvo en una fuerte crisálida
evitando sufrir una vez más.
No supe cuánto tiempo paso,
creo que fue un mes,
tiempo en el cual golpeabas mis paredes
y me decías tantas frases calurosas
que terminaron por hacer ceder el cristal.
Solo un beso fue suficiente y las paredes se agrietaron.
Mis ojos no lo podían creer ¡Ya no eras una oruga!
Nuestros cuerpos cambiaron:
Tu, más hermosa de lo que recuerdo.
Yo, con un incontrolable deseo de alzar el vuelo
y junto a ti danzar en un solo revoloteo
sin importar nuestro alrededor.
-Santiago Correa-
.jpg)